¿Paneles solares solo para el aire acondicionado? Por qué conviene pensar en toda la casa
Por qué un sistema solar no se dimensiona para el aire acondicionado sino para el consumo total de la vivienda, y qué datos se necesitan para hacerlo bien.
«¿Cuántos paneles necesito para el aire acondicionado?» es una de las preguntas que más recibimos en Valledupar. Es comprensible: el aire es el equipo que más pesa en la factura. Pero es la pregunta equivocada, y dimensionar un sistema solar a partir de ella suele terminar en una inversión que no da el ahorro esperado.
La energía solar no se reparte por equipos
Un sistema solar conectado a la red entrega su energía al tablero de la casa, no a un aparato en particular. Desde ahí, la energía va a lo que esté encendido en ese momento: el aire, la nevera, la bomba de agua, la iluminación o el televisor. No hay forma de que los paneles «alimenten solo el aire» sin montar un sistema aislado con baterías, que es mucho más costoso.
Lo que usted paga, además, no es el consumo del aire sino el de toda la vivienda. El ahorro se mide en la factura completa, así que el sistema se dimensiona contra esa factura.
El problema de la hora
Los paneles producen de día, con el pico al mediodía. En muchas casas el aire acondicionado se usa sobre todo en la noche, en las habitaciones. Si el sistema se calcula con los kWh que gasta el aire, la cuenta cuadra en el papel, pero en la práctica la energía se produce en un horario y se consume en otro.
Lo que sobra de día se entrega a la red y se reconoce en la factura según la regulación de autogeneración, aunque no siempre al mismo valor con que se compra. Por eso importa cuánta energía se consume en las horas de sol, y eso depende de toda la casa, no de un solo equipo.
Qué se necesita para dimensionar bien
- El consumo de doce meses. Aparece en la factura en kWh. Con un año completo se ven los meses de más calor y no se dimensiona con un mes atípico.
- Cuándo se consume. Qué parte del consumo ocurre de día y qué parte de noche. Si hace falta, se mide con un registrador durante unos días.
- La cubierta disponible. Área útil, orientación, sombras y estado del techo.
- Qué se quiere lograr. Bajar la factura, cubrir un porcentaje del consumo o tener respaldo cuando se va la luz. Cada objetivo lleva a un sistema distinto.
Con esos datos se comparan varias potencias y se escoge la que da mejor retorno para esa vivienda en particular.
Antes de los paneles: bajar el consumo
Como el aire es la carga más grande, también es donde más se puede ahorrar antes de instalar nada:
- Subir la temperatura del aire a 23-25 °C. Cada grado por debajo de ese rango suma entre 6 y 8 % al consumo del equipo.
- Revisar que el equipo sea inverter y del tamaño correcto para el recinto. Un equipo sobredimensionado arranca y para todo el día y gasta más.
- Aislar la cubierta si es metálica o está expuesta al sol, porque por ahí entra la mayor parte del calor.
Cada kWh que se deja de consumir es un kWh que no hay que generar. Si el consumo baja primero, el sistema solar sale más pequeño y se paga más rápido.
¿Quiere saber qué sistema le conviene a su casa? Envíenos una factura reciente y le decimos por dónde empezar.